– IMAGEN E IDENTIDAD –

|· EUGENESIS. Retrato para una identidad

 

 

  • CARTOGRAFÍA DE LO INICICALcartografias de lo inicial copia
  • Mama2 copia
  • manos2 copia
  • irene031 copia
  • lolo
  • sam
  • CARTOGRAFÍAS DE LO CREATIVO cartografias de lo creativo copia
  • Jordi copia
  • ricard copia
  • ferran copia
  • scan015 copia
  • ana
  • CARTOGRAFÍAS DE LO AFECTIVO cartografias de llo afectivo copia
  • mariam copia
  • cari copia
  • rachel004 copia
  • scan322 copia
  • jass copia
  • Retrato indicial

    La pieza de video que acompaña las fotos en la exposición, muestra la continua formación de la identidad desde la superposición de las diferentes influencias entre lo afectivo lo creativo y lo inicial.

    Para la instalación en la sala se dispone de tres monitores colgados en vertical que reproducen en bucle tres  videos sincronizados  de 5 min de duración .

    En estos momentos esta pieza esta en proceso

     

    Aquí se puede ver una aproximación a la pieza.

    http://youtu.be/aP_WzjQV7NE

    video

     

     

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    CARTOGRAFÍAS DE LA IDENTIDAD  Enric Mira

    La mirada distópica que Juan González había volcado sobre la transformación del paisaje urbano y sus periferias en las series Dishabitat (2005) y Disurbe (2007), significó un punto de inflexión en su planteamiento de la fotografía. Con Eugénesis (2006), trabajo que realizó en esta misma época, su interés giró hacía el ser humano como algo también en permanente reconstrucción, atravesado por contradicciones y abocado a colisionar con el mundo y con los demás. Esta serie toma el autorretrato como coartada para una reflexión en torno a la identidad personal y las limitaciones del medio fotográfico para aproximarse a un concepto tan aristado. La identidad no es algo dado sino producido, no es tanto una esencia a desvelar sino algo a construir. La identidad de cada individuo, más allá de cualesquiera factores determinantes, es una apuesta abierta sobre el tapete de la vida social, permeable a nuestra interacción con lo(s) demás. Por ello para componer un retrato en vez de fotografiar al sujeto –en este caso a sí mismo– nuestro autor dirige la cámara hacia las personas que han trenzado su vida. Para penetrar mediante la fotografía en la personalidad de alguien no basta, por tanto, con una simple fotografía que aspire a condensarla en su huella física. La expresión de la identidad no se resuelve en un acto fotográfico instantáneo sino en la yuxtaposición de múltiples tiempos de exposición, en el montaje de imágenes fragmentarias de esos otros rostros que son ajenos pero que son uno mismo a la vez.  Eugénesis se articula en tres partes.  “Cartografía de lo inicial” en la que presenta las personas que marcaron a nuestro autor en el tránsito de la adolescencia, “Cartografía de lo afectivo” que muestra las mujeres que han llenado su vida sexual y afectiva, y por último, “Cartografía de lo creativo” donde nos descubre las personas que le motivaron para dedicarse a la fotografía como forma de expresión artística. Cada una de estas obras está compuesta por diferentes piezas fotográficas, representaciones parciales de caras y cuerpos, “unidades tipográficas” de un mosaico corporal que aspiran a componer, a partir de sus relaciones internas, un retrato personal.  Paralelamente, mediante una instalación de monitores de vídeo, las tres cartografías se funden en un lenta transición de estratos, superpuestos en una imagen final. Este concepto de una fotografía de síntesis, así como el mismo título de Eugénesis, deslizan una alusión a Francis Galton, científico inglés del siglo XIX quien desarrolló una teoría eugenésica para el progreso social de la especie humana a la que dio prueba fotográfica mediante la composición de retratos que sintetizaban visualmente arquetipos sociales, morales e intelectuales. Frente a la genérica “eugenesia” de corte darwinista de Galton, la particular “eugénesis” ideada por Juan González reafirma la inalienable individualidad como (buen) resultado de la dialéctica entre lo inherente y lo adquirido, entre lo esperado y lo fortuito, entre las propias limitaciones y la riqueza del encuentro con otros. Si, de acuerdo con el teórico de la fotografía Vilém Flusser, la función original de las imágenes es la de servir como mapas para hacer que el mundo sea accesible e imaginable, las cartografías trazadas con las  imágenes de amigos, familiares y amantes son un medio para retener el pasado, y pensarlo, pero sobre todo constituyen el modo de imaginarse y comprenderse uno mismo desde el presente.  Es cierto que, a pesar de nuestros esfuerzos por dotar de linealidad y coherencia a nuestra subjetividad, ésta está conformada por fracturas, pliegues e interrupciones. Y por ello, la identidad lograda a través de la narración resulta siempre frágil y de una estabilidad precaria. Tal vez se encuentre aquí la razón de que nuestro autor considere que las tomas fotográficas de las personas que componen sus cartografías –su narración– no están completas hasta que los retratados, a modo de introspección, dejan un texto manuscrito que  se sobrepondrá a su propia imagen fotográfica. Sema sobre soma: como cicatrices de la existencia y del pensamiento. Juego de escrituras, de códigos, no-códigos y metacódigos, un palimpsesto textual de encaje rizomático. El yo, al igual que Dios, es pura gramática, una ficción, el efecto de categorías con las que el lenguaje interpreta el mundo, o así al menos lo creía Nietzsche.

    En la serie Eugénesis  se bordea el camino que transita entre la memoria y la ficción, seguramente porque la verdadera aproximación a la historia de uno mismo, el viaje al corazón de lo que uno es y siente, está compuesto de retazos de tiempo que requieren de cartografías diversas. Mediante la yuxtaposición de imágenes del cuerpo, Juan González conjuga el procedimiento del retrato, y del autorretrato, bajo la forma de la constelación, de una imagen no lineal –dialéctica, diría Walter Benjamin– que condensa, experiencias y temporalidades diferentes, consciente de las catástrofes y los sueños de los que estamos hechos.

     

    – Eugenesis / Cartographies of an identity

    Fragment of text written by Enric Mira

    This collection uses the self-portrait as an alibi for ­­­­reflection on personal identity and the limitations of photography concerning this obtuse concept. Identity is not something innate but something produced, not so much an essence to reveal but one to construct. Beyond any determining factors, the identity of each individual is an open bet on the table of our social life, permeable to our interaction with others. And so to compose a portrait instead of simply photographing the subject – in this case himself – our author directs the camera towards the people who have been involved in his life. Therefore, to penetrate the personality of someone through photography, a simple photograph, which aspires to condense this into their physical footprint, is not sufficient. The expression of identity is not resolved in an instantaneous photographic act but in the juxtaposition of multiple exposure times, in the assembly of the fragmented images of these other faces, which simultaneously are unrelated yet the same.

     

    It is certain, that despite our efforts to provide linearity and coherence to our subjectivity, it is formed of fractures, folds and interruptions.  Thus identity attained through narrative always emerges fragile and with precarious stability. Perhaps the reason why our author believes that the images of the people who form his personal journey – his narrative – are not complete until the subjects, by way of introspection, leave a hand-written text to be superimposed on their photographic image. Sema sobre soma – like the scars of existence and of thought. A play of words, of codes, not codes, meta-codes, a manuscript of lace-like roots. The “I”, like God, is purely grammar, fictional, the effect of categories with which language interprets the world, or at least this is what Nietzsche believed.